Para nosotr*s, pensar en café es pensar en colectivo.
Es entender que cada taza antes fue semilla, flor y trabajo de personas que cultivaron, en su mayoría de mujeres del sur mundo que sostienen esta cadena.
Habitamos el sur global con su multiplicidad de mundos, colores, música y rituales que lo mantienen vivo. Cada grano proveniente de este sur lo acompaña un ritmo, una forma de vivir y r(ex)sistir al mundo.